enriquecimiento ambiental parte II

Enriquecimiento ambiental y estimulación mental ¿Qué es, porque debemos y cómo podemos hacerlo? Parte 2

En esta segunda parte (la que precede la podéis encontrar aquí) vamos a hablar de algunos ejercicios que podemos plantearles a nuestros loros para estimular su mente y lograr enriquecer el ambiente. En la primera parte del artículo os hablamos de las rutinas que podíamos hacer con los objetos de las jaulas, aunque se pueden aplicar a cualquier momento suelo recomendarlo como una forma de trabajo independiente de las aves ya que no suele presentar una dificultad que frustre al no alcanzar el objetivo. Los juegos de los que vamos a hablar hoy están relacionados con la alimentación y con la interacción social, son más complejos y muchas veces vamos a mezclarlos ya que necesitaremos el estímulo de la comida para hacer trabajar a nuestra mascota o viceversa. Además, tenemos que tener en cuenta la curva de aprendizaje y empezar desde un nivel adecuado al animal para luego ir poniéndole retos más difíciles.

 

yaco jugando

Yaco comiendo en rueda interactiva Medium

 

Juegos sociales:

Estos juegos comprenden las actividades que pretenden emular las interacciones que tienen las aves en su día a día. Dependiendo de las especies puede tratarse más de actividades gregarias como comer juntos o por el contrario defender algún recurso del resto. También incluimos aquí todas las conductas sexuales que practican con el cortejo que deberemos evitar que se conviertan en la única forma de relacionarse entre ellos y nosotros, ya que esto puede desencadenar una respuesta hormonal que acabe dándonos problemas. Así que si nuestro loro siente excesivo apego por nosotros no deberíamos fomentar mucho estos juegos y cambiarlos por los que le ayuden a aprender a divertirse de forma independiente.

La primera forma de explotar esta forma de estimulación mental es mediante el adiestramiento clásico, enseñarles a que suban al dedo, al hombro, que den volteretas, que vengan a la llamada o que se queden quietos en donde les digamos… Aquí será necesario, al menos al inicio, utilizar premios para recompensar las acciones que les pedimos, así que recordar elegir premios de calidad y tenerlo en cuenta a la hora de calcular la dieta. Hace falta paciencia, pero podéis conseguir auténticos atletas de agility si os lo proponéis.

Otra forma de interacción social es presentarles objetos, comida, ruidos, animales o personas que ellos no conocían. Esto es muy útil sobre todo para animales miedosos que al vernos a nosotros manipular un objeto o comernos algún alimento pueden despertar curiosidad por hacerlo ellos. Igual ocurre con otras personas o animales (siempre tenemos que velar por la seguridad de los animales) pero en este caso será más difícil ya que el objeto se mueve… evitar hacerlo con niños que sean muy inquietos para empezar, o animales que no estén socializados o con carácter agitado. Este ejercicio busca despertar el aprendizaje por imitación y reforzar el vínculo, pero es delicado ya que si la experiencia es negativa podemos perder puntos para ellos. Así que ajustar muy bien la situación a vuestra mascota y nunca pretendáis que de un salto muy grande hacia lo desconocido.

 

cotorras comiendo de la mano

Cotorras del sol comiendo de nuestra mano

La última propuesta de este campo que os hago es muy sencilla, la llamaría “el cotilleo” y se basa prácticamente en que nos cotilleen. Podemos simplemente poner la jaula en una zona donde nos puedan ver a nosotros, o en una ventana donde puedan ver movimiento de la calle, podemos ponerles la tele o la radio… la idea es estimular su observación y entretenerlos haciéndolos participes de nuestras rutinas.

 

Juegos de alimentación:

En este grupo de rutinas estamos buscando simular la conducta de las aves en estado natural donde la comida no es “gratis” y ellos deben ganársela de algún modo. En la naturaleza la búsqueda de comida supone la mayor inversión en horas para los animales y seguramente no haya dos días iguales: en cada ocasión obtendrán el alimento de un lugar diferente y en un estado distinto. Si cuando están es casa solo tienen que ir al comedero y comer, es fácil que les sobre tiempo y empiecen a utilizarlo para acicalarse en exceso o emitir sonidos para llamarnos y que les demos entretenimiento…

Una forma de evitarlo es ponerles su ración diaria cada vez en un comedero diferente, que esté situado cada vez en una zona distinta o en algún juguete que pueda albergar comida dentro. En la actualidad existen infinidad de juguetes que sirven de puzles para que ellos obtengan la comida, desde objetos con tapas que tienen que levantar a mecanismos que tienen que manipular para tener acceso a la ración. Los hay que son de utilizar los dedos, otros son para el pico… También podemos optar por fabricarlos con materiales inocuos, el cartón o el papel pueden ser útiles para montar pequeñas pelotas que tengan dentro alimento. Nuevamente el límite lo pone la imaginación, podéis rellenarlo con la ración seca, con heno, con fruta o semillas… y también podéis colgarlos, esconderlos, enterrarlos en heno… Y como siempre empezad de fácil a difícil.

 

 

esfera-interactiva (1)

Yaco comiendo en esfera interactiva

Otra forma de enriquecer el ambiente es hacerles explorar el entorno manipulándolo a la vez en busca del alimento. Algunos autores se refieren a esta acción como pastoreo, ramoneo o forrajeo. Esto se puede practicar con una bandeja o comedero en donde colocaremos ramas naturales limpias, heno o papel prensado cubriendo un par de centímetros de profundidad y dejaremos caer y perderse entre el material la comida que deseemos. Esto nos asegurará un rato de diversión para nuestro amigo que tendrá que ir descubriendo la comida entre el material que también triturará y esparcirá, como si se tratara de un loro silvestre que busca semillas o frutos del suelo de una selva. Nuevamente empezaremos siempre poniéndoselo fácil con poco forraje y bastantes piezas de comida. Una vez coja soltura iremos poniendo más material que cubra el alimento.

La ultima forma que os aconsejo utilizar es también sencilla, se trata de estimularles cambiando tanto los sabores como las texturas. Los sabores los cambiaremos simplemente buscado una dieta muy variada, a veces tendremos que ayudarles con nuestra interacción para animarles a probar cosas nuevas. Las texturas las podemos cambiar manipulando los alimentos nosotros, por ejemplo, podemos cortar la fruta muy fina o muy gruesa, podemos hacer purés que a la vez nos pueden ayudar a introducir sabores nuevos ya que mezclándolos en pequeñas cantidades los introduciremos sin que se den cuenta. Podemos ofrecer las raciones en brochetas, o con mezclas de siropes o néctares naturales. También podemos remojar las raciones secas o ponerlas en zumos. ¡Así que a partir de ahora podéis desarrollaros como chefs para los alados de casa!

Para despedirme recordaros que todos los premios y alimentos para la estimulación mental y el enriquecimiento ambiental deben estar calculados en la ración diaria de la dieta, no conviene abusar de los alimentos que más les gusten o más fácil nos resulte ofrecerles… En este artículo tratamos un tema complejo y seguro que hay opiniones diversas para llevar a cabo estas ideas, siempre que surjan dudas o leáis nuevas rutinas que os choquen contrastarlo con vuestro veterinario especialista de confianza.

 

Escrito por: Rafael Moncholí Estornell (Veterinario especializado en exóticos)

 

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