Cria de agapornis: puesta e incubación

Guía para criar agapornis. Parte 2: puesta e incubación

Segundo articulo sobre la cría de agapornis “paso a paso”. En esta ocasión hablaremos de la puesta de huevos y de la incubación.

Ya lo tenemos todo listo, conocemos los preparativos y hemos podido observar a nuestros agapornis copular.

En algunas ocasiones no los hemos visto copular, simplemente porque copulan en el interior del nido o porque no hemos estado presentes en ese momento.

Observaremos que poco a poco van introduciendo material en el nido (hojas de palmera, pelo de coco, etc.), esto significa que el primer huevo no tardarán mucho en ponerlo.

Cuando ya tengan su nido completamente elaborado comenzarán a poner los huevos. Algunos se adelantan y ponen su primer huevo a mitad de la confección del mismo.

Huevo de agaporni en nido sin acabar de confeccionar

La puesta

– Los agapornis generalmente ponen sus huevos en días alternos (es decir un día si, otro no).

– El número de huevos en cada puesta suele oscilar entre 4 – 6 huevos.

– El macho normalmente es quien alimenta a la hembra en el proceso de cría.

Esta etapa del proceso de cría es especialmente delicada. Debemos vigilar (no incordiar) a la hembra. En cuanto detectemos el primer huevo, debemos “seguir de cerca” las siguientes puestas para asegurarnos de que no retiene ningún huevo. La retención del huevo es un problema más común de lo que imaginamos, y aunque no es lo habitual puede ocurrirnos. Si vemos que la hembra tiene el abdomen hinchado, y la puesta de un huevo se retrasa más de 48 horas, debemos acudir de urgencia a un veterinario de exóticos y seguir sus indicaciones. Si somos criadores experimentados, y tenemos experiencia, sabemos lo que hay que hacer, pero en caso de ser primerizos lo más recomendable es acudir a un veterinario.

Si tenemos acceso al nido y los padres lo aceptan de buen grado sin causarles una gran molestia, debemos controlar el estado de los huevos, como por ejemplo que la cascara no sea blanda y no presenten “grietas”. Si algún huevo estuviera roto o picoteado es momento de retirarselo para evitar problemas de putrefacción en el interior del nido. También es buen momento para numerarlos, de forma que podremos ir controlando la evolución de la nidada como más adelante explicaremos.

La incubación

Tras la puesta del primer huevo comienza la incubación. En algunos casos, la hembra comienza la incubación con la puesta del segundo huevo, es decir, el tercer día.

Como hemos comentado anteriormente, si la pareja lo “tolera” es importante que de vez en cuando monitoricemos el nido, veamos que los huevos siguen bien y desde el cuarto o quinto día de incubación podemos comprobar si el huevo esta fecundado o no. Esto lo podemos hacer con un ovoscopio o con una bombilla incandescente.

Si hay algún huevo que no esté fecundado, podemos retirarselo, de esta forma la hembra ahorrará muchas energías en la fase de incubación.

En esta época, la hembra apenas sale del nido. El macho es quien se ocupa mayormente de alimentarla a través de la regurgitación. Cuando esta sale defeca en gran cantidad y aprovecha para beber y comer (en algunas ocasiones).

Es importante que la hembra tenga una bañera con agua limpia a su disposición. Las pocas veces que salga del nido es posible que quiera bañarse. Los huevos, para su correcta incubación necesitan humedad. En su habitat natural, esta humedad la tienen en el ambiente, pero cuando viven en cautividad no es así. Por esto, debemos facilitarles la bañera para que proporcionen la suficiente humedad a los huevos.

Es habitual que durante el proceso de cría, tanto la hembra como el macho se muestren más agresivos y territoriales de lo habitual.

La alimentación durante esta época es la que os contamos en el articulo anterior. Para los que no lo hayáis leído os lo repito.

Pienso para agapornis.

– Mixtura para agapornis, esta o esta.

Pasta de cría.

– Fruta y verdura fresca.

– Un hueso de jibia o calcio.

El calcio es especialmente importante en esta época. No somos muy partidarios de “dopar” a los agapornis, pero si hay una etapa en la vida en la que tienen muchísimo desgaste es durante la cría, especialmente la hembra, por esto un aporte extra de calcio no le hará ningún mal.

Si vemos que no picotea la jibia o el bloque de calcio, podemos optar por utilizar calcio en polvo y mezclarlo en su alimentación, preferentemente en la pasta de cría. Esto lo haremos solo durante la incubación, ya que cuando los polluelos nazcan no es conveniente “atiborrarlos” de calcio.

Ahora solo queda esperar… 21 días y ya debería empezar a crecer nuestra pequeña familia alada, pero de esto os hablaremos en el próximo articulo de esta “guía para principiantes”.

¿Algún consejo que os gustaría compartir con nosotros? ¡No os cortéis!

 

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