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Pododermatits en aves

Os expongo un problema muy habitual tanto en psitácidas, paserinos, rapaces y aves de corral. Para empezar llamamos pododermatitis a la alteración de las estructuras de las extremidades pélvicas por fenómenos inflamatorios e infecciosos. Acostumbramos a ver en consulta aves que presentan áreas enrojecidas en las almohadillas tanto en la palma como en las falanges, esto es el primer indicio que debe alarmarnos y animarnos a tomar medidas para evitar que el problema vaya a más, ya que algo que aparentemente parece poco importante puede llegar a representar un problema muy grave que comprometa la  calidad de vida de nuestra mascota.

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Podemos clasificar la enfermedad en distintas etapas según la inflamación o infección alcance tejidos más profundos. Como ya hemos comentado el inicio de la enfermedad se manifiesta con zonas enrojecidas, pero también cambian los patrones del estrato córneo de la piel formándose escamas más exuberantes. La mayoría de veces estas alteraciones pasan desapercibidas por aparecer de forma progresiva y lenta que hace que todo nos parezca normal al no apreciar un cambio brusco. Este primer estadio es el más leve y el que menos recursos requiere para sanar, más adelante comentaremos las medidas y tratamientos que podemos realizar.

Según progrese la inflamación el problema se agravará con infecciones secundarias por parte, casi siempre, de la flora bacteriana habitual en la piel de las aves que se aprovechará del descenso de las defensas locales y la destrucción de las barreras protectoras habituales en la piel sana. En este punto se suelen formar pequeñas ulceras no muy profundas que pueden sangrar si se producen pequeños traumatismos o roces con los elementos de la jaula.

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Una vez las úlceras ya han aparecido la evolución de la enfermedad será muy rápida ya que la infección progresará alcanzando planos más profundos y estructuras como los tendones, articulaciones o el mismo hueso, haciendo inviable la extremidad por las secuelas que suelen persistir, en algunos casos hasta se puede plantear la amputación del miembro afectado.

La complicación más grave y la que suele presentarse finalmente será la sepsis, ya que los patógenos que están afectando la extremidad pueden diseminarse y posibilitar la colonización de cualquier órgano provocando una afección sistémica.

Ahora que conocemos un poco más de la presentación de la enfermedad vamos a hablar de cómo y por qué se produce, las aves en cautividad pasan por lo general más tiempo en las perchas de lo que estarían en libertad, esto unido a los factores predisponentes hacen más probable la aparición de problemas. Estos factores son: el sobrepeso, la humedad excesiva, la inactividad, la falta de higiene, las perchas de forma o tamaño inadecuados y también las dietas con insuficiencia o exceso de vitaminas y proteínas.

En los casos de las aves de corral tendremos problemas sobre todo por la humedad, el hecho de que se acumulen las deyecciones en un sustrato poco absorbente conseguirá que las almohadillas estén húmedas y mucho más susceptibles de sufrir erosiones e infecciones. Sin embargo en las aves de jaula los problemas suelen ser más las perchas inadecuadas y la falta de actividad los causantes de que las almohadillas estén siempre sufriendo el apoyo en las mismas zonas. La explicación es que el hecho de estar largas horas soportando el peso en zonas muy concretas de las almohadillas consigue perjudicar al riego sanguíneo por la presión que sufren los capilares venosos, esto dificulta tanto la regeneración de las lesiones que se producen como la llegada de las células defensivas que tienen que combatir las infecciones secundarias. Haciendo un paralelismo con nuestra vida diaria seguro que todos habéis cargado bolsas de la compra pesadas que al cabo de unos segundos han hecho marcas en los dedos por la presión que ejercen ya que las asas son muy finas y reparten la carga en poca superficie.

Esto mismo les ocurre a las aves que se posan sobre perchas que son muy finas o muy anchas ya que no se adaptarán bien los dedos a agarrar la superficie de la percha y no se repartirá el peso de forma uniforme, en las finas sufrirá más la palma y en las muy anchas sufrirán más las falanges. Y día tras día la presión y las fricciones se producirán en las mismas zonas haciendo que comience la pododermatitis, esto en la naturaleza se ve mitigado porque no suelen haber perchas uniformes, si no que según se posan en una rama u otra la forma y tamaño varía haciendo que cada vez sufran zonas distintas del apoyo.

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Sabiendo cómo se produce vamos a luchar contra esos factores. Siempre lo mejor es la prevención, así que lo que tenemos que hacer es en aves de jaula utilizar perchas adecuadas, de textura irregular, de grosores distintos sustituyendo las clásicas perchas rectas. Además debemos mantenerlas limpias y secas siempre. En el caso de las aves de corral deberemos buscar un sustrato adecuado, que cumpla con su función de absorber los líquidos y mantener el suelo seco, además de las medidas higiénicas necesarias (limpieza y sustitución del sustrato). Los sustratos más recomendados son los pellets de papel prensado ya que no generan polvo y tienen una capacidad de absorción más alta, el serrín o la viruta de madera absorben peor y generan muchas más partículas que pueden afectar a las vías respiratorias. En aves rapaces se recomienda forrar las perchas con césped artificial y vigilar el grosor que sea adecuado a la especie. En todas las especies deberemos tener cuidado con la alimentación ya que la tendencia actual es a sobrealimentar a los animales, pero también tendremos que tener especial cuidado con las necesidades estacionales de cada especie (muda, cría…) y adecuar nutricionalmente en estos momentos con vitaminas y suplementos alimenticios.

Es muy importante hacer revisiones periódicas a nuestros animales en casa. Así que revisa a tu mascota ya que en estos momentos es cuándo podremos adelantarnos a los problemas más graves y si la pododermatitis se está iniciando podremos empezar con antisépticos y masajes para frenar la evolución. Siempre consulta con tu veterinario, te ayudará tanto a tratar la enfermedad como a adecuar el alojamiento según tus necesidades y las del ave. Cada vez más contamos con conocimientos y medios para prestarles una atención completa, la que se merecen.

Escrito por: Rafael Moncholí Estornell (Veterinario especializado en exóticos)

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